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Bicicletas de ruta de última generación

Las clásicas bicicletas de ruta, también llamadas de carretera, siguen en pleno apogeo, pero adaptándose, gracias a las nuevas tecnologías, a las necesidades de un usuario cada vez más exigente. Los novedosos materiales, ligeros y resistentes, consiguen que los modelos, tanto sencillos como de competición, proporcionen el máximo rendimiento. Aluminio, carbono, composite…, atrás quedaron las máquinas pesadas y con mantenimientos complicados.

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Hoy pueden encontrarse muchos modelos donde elegir, de todas las marcas y con posibilidades de combinaciones de componentes casi infinitas. Incluso una máquina muy básica, para los que se inician en el deporte de la bicicleta o para los que la utilizan con poca frecuencia, ofrecerá unas prestaciones muy superiores a las necesarias. Se trata de modelos “completos”, tal y como salen de la fábrica, pero que con el tiempo pueden llegar a perfeccionarse cambiándoles algunas piezas (ruedas más ligeras, pedales de diferentes materiales, sillines…) para acomodarlas más al tipo de conducción del ciclista. Y partiendo de estos modelos sencillos se puede ir subiendo en la escala y conseguir bicicletas más profesionales, mucho más ligeras y rápidas, hasta llegar a las máquinas de competición, que pueden hacerse casi a medida.

Los materiales utilizados actualmente en este tipo de bicicletas son resistentes, ligeros y de fácil mantenimiento. El aluminio es el más utilizado, pero para los modelos profesionales se suele emplear la fibra de carbono y el composite. El carbono es fácilmente moldeable, por lo que los cuadros, hechos normalmente de una pieza, pueden reforzarse más en ciertas zonas que tienen que aguantar mayor tensión y aligerarse en otras que precisan más elasticidad. Además no se oxidan, toda una ventaja. El composite es otros de los materiales estrella, y es que una bicicleta fabricada con él puede pesar menos de ocho kilos, …como una pluma.

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En cuanto a los componentes, la selección es enorme. Los platos suelen ser triples par combinar con, por lo menos, ocho piñones, lo que da un total de veinticuatro velocidades para mantener un ritmo de carrera casi continuo sin demasiado esfuerzo. Las horquillas son rectas y sin suspensión, para minimizar impactos y reducir las vibraciones. Frenos de zapata, ruedas con sistema de bloqueo rápido, sillines ergonómicos (especialmente pensados para rutas largas), pedales de aluminio o carbono con calapiés… opciones de lo más variado para todos los gustos y necesidades.